domingo, 6 de agosto de 2017

NO SABES QUIÉN ES


Tú piensas que la conoces, y ella sonríe pensando que sólo sabes su nombre.
La observas, a veces seria, con su pose responsable, siempre al mando, controlando cada paso que dibuja al caminar.
La miras cuando bromea, cuando ríe, cuando canta y cuando baila, cuando estás triste y te dice: "Dale la vuelta un momento, cierra los ojos y piensa si de verdad es tan grave, mira adelante y sonríe, que la vida son dos días y hay que intentar disfrutar". Y  te convence de que es verdad.
Y haces caso a sus consejos. Te fías de su criterio. Porque te ciega su temple, te seduce su cordura. Te fascina su paciencia, sus maneras, y ese halo de ternura que desprende en cada gesto cuando cree que nadie mira.

domingo, 12 de marzo de 2017

PIEL Y TINTA

Esta noche se presenta como otra de esas en las que el dolor, la frustración y el no entender no me dejarán cerrar los ojos y dormir en paz.

Y no entiendo esta cabeza, no entiendo que ayer fuera completamente feliz, y hoy me sienta tan desgraciada. Las emociones se agolpan en mi mente, y no me dejan pensar. Solo siento, y así no se puede. Y me odio. Odio saber que tengo que ser racional, odio saber cuál es el problema y no poder hacer nada para ponerle remedio. Quizá no soy normal. Quizá esté pasando una época en la que no estoy normal. Una época demasiado larga. Quizá no esté preparada para algunas cosas que me han caído encima y me vienen grandes. Quizá nunca he sabido entenderte. Quizá no he sabido entenderme yo. O el problema es que creía que me conocía y descubrir dentro de mí tantas cosas nuevas me está superando. Quizá necesite ayuda, pero si la necesito, me niego a aceptarlo.

Quizá mi inseguridad sea la base del problema, u ocupe parte de esa base. Nunca me he creído suficiente para nadie y sin embargo, te pido que me veas como no has visto a nadie jamás. No le doy ninguna importancia al físico, excepto al mío. Me miro al espejo y me encuentro mil defectos, me exijo lo que no le exijo a nadie más. Y a ti, te hago lo mismo, y me lo das, y no te creo, porque me miro al espejo, y me veo mil defectos. Y tú te tragas la mierda que me escupen mis complejos.

Quiero ser especial, y quiero ser única, y olvido que hubo mil especiales antes que yo. Te pido una promesa de eternidad sabiendo mejor que nadie que aquí solo cuentan los segundos. Me niego a aceptar lo común, lo que tienen todos. Me niego a aceptar lo que antes concebía como normal y me hacía feliz, y sin embargo hoy no puedo vivir con ello. Me niego a aceptarlo y sé de sobra que es así, y te culpo de mis frustraciones, por hacerme creer en lo que no existe.

martes, 14 de febrero de 2017

BRÚJULA ROTA



Muchos días, no diremos cuántos. Es un secreto entre tú y yo. Desde antes del primero, fui demasiado para ti. Fui un problema de mates que trae tu hijo, que está ya en bachillerato, para que le ayudes a resolverlo. Fui el primer día de trabajo de aquella chica que acababa de terminar la carrera. Fui la primera vez que alguien se enamora y no le corresponden, y se queda ahí, sin saber qué hacer con tanto amor. Fui el día que olvidaste las llaves dentro de casa, y no tenías forma de entrar. Fui el tren que se marchaba mientras bajabas corriendo las escaleras creyendo que ibas a llegar. Fui el bebé que pone el médico en los brazos de su madre, y le dice: "Toma, tú sabrás que hacer con él." Fui una bomba que alguien tiró en tus brazos, y cien mil veces al día, tienes que desactivar.

Pero entonces tú creías que eras tormenta y yo calma, y nos echamos a andar, eligiendo yo el camino. El seguro. Y mil veces me has salvado y mil veces he tropezado contigo. Hemos andado de día, de noche, con viento, con lluvia, con hambre y con sed. Hemos reído, llorado, gritado, y caminado en silencio. Nos hemos odiado y querido. Hemos triunfado y hemos perdido. Algún día me he dado la vuelta, y has vuelto conmigo, y otras veces me has dejado sola, harto de mí.

Hemos visto mil amaneceres y hemos anochecido juntos. Hemos descubierto lugares que nunca había visto nadie más. Nos hemos bañado exhaustos en ríos, sin más ruido que el del viento entre las hojas de algún roble centenario y el del agua empeñada en la búsqueda del mar. Nuestros ojos han contemplado la luna, tumbados en infinitas praderas sin más luz que la del cielo iluminado de estrellas, hasta que agotados, se han decidido cerrar. Hemos atravesado algunos edificios en ruinas, y otras veces hemos roto lo que hemos encontrado al pasar.


Me has seguido y yo creía, que me dirigía a algún sitio. Pero después de mil vueltas, tras vivir mil experiencias, hoy por fin me he dado cuenta de que no importa dónde vamos a llegar. Me quedo con el camino. Me lleve donde me lleve, me quedo con el camino.