jueves, 25 de agosto de 2016

HOMBRES Y MUJERES (SIN VICEVERSA)




No quiero caer en tópicos ni en generalizaciones. No quiero ofender a nadie. Soy feminista, porque creo que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres (no entiendo como alguien puede defender lo contrario) pero no me dedico a criticar de forma compulsiva todo lo que considero injusto ni me siento gravemente ofendida con cada cosa que pasa a mi alrededor que supone alguna desigualdad.

Es difícil moverse en la sociedad, es difícil sacar conclusiones en general porque siempre va a haber algo que rompa la regla que quieres sacar. El entorno en que se mueve cada uno es determinante a la hora de ver el mundo, por lo que seguro que habrá gente que esté de acuerdo con lo que quiero expresar y gente que se moverá en otros ámbitos y que no se reconocerá en absoluto. Por suerte para mí, a pesar de que aún queda mucho por conseguir para que los derechos y las obligaciones sean los mismos para ambos sexos, vivo en una época y un mundo (el mío) en que la mujer no tiene que soportar una serie de desventajas, vejaciones y humillaciones que por desgracia tuvieron que soportar otras mujeres en otros tiempos, y tienen que soportar otras actualmente, por lo que la lucha por la búsqueda de lo justo no se convierte en una prioridad tan grande en mi vida cotidiana.

También tengo que decir que no tengo más conocimientos teóricos sobre el tema del que hablo que los que me ha dado mi día a día, lo que he visto y lo que veo a mi alrededor, las noticias que he leído… y mi propia experiencia.

sábado, 13 de agosto de 2016

SOLO AMIGOS

No hablo, no siento, no escucho ni padezco. Estoy tirada al lado de aquel bar, aquel al que solías llevarme, aquel al que te solía llevar. Acabo de vomitar a dos metros del contenedor, no he podido llegar a mi objetivo antes de soltar todo lo que llevaba dentro.
Sé que esto pasará, sé que eres un imbécil, que has dejado pasar la oportunidad de tu vida, de nuestra vida. Sé que te has cansado de mí, y lo peor es que siempre supe que lo harías. Sé que puedo vivir sin ti. Lo sé porque he vivido sin otros. Pero es que no quiero hacerlo. No quiero olvidar nuestros besos, nuestros "Te quiero y te querré siempre". Nuestras risas, nuestras locuras, nuestros lugares, nuestro bar. Y al fin y al cabo somos una pareja más. Una ex-pareja más. Todas han tenido sus besos, sus "Te quiero y te querré siempre", sus risas, sus locuras, sus lugares y su bar. Y su canción, y sus promesas, y sus verdades y sus mentiras.
Sé que no somos especiales, pero es que me da igual.
Hace dos meses que no te veo, que no sé nada de ti. Ni siquiera he intentado llamarte por teléfono. Sé que se acabo, sé que es el fin y que ya no hay marcha atrás, pero es que no quiero que se acabe.
Y sabía que era un error, sabía que no tenía que haber venido, sabía que no tenía que haber bebido, ni dejar al tío que me miraba que me invitara a una copa. Ni a dos. Y menos a tres. Y pese a todo, le he sonreído, mientras escuchaba nuestra música. Maldita música, que no me va a dejar olvidarte nunca. Y se acerca, y sonrío más, y me besa, y siento que el mundo es mío, y que no significas nada para mí, que soy libre, que puedo hacer lo que quiera, que no tendré que volver a soportar todas tus chorradas y gilipolleces, que hoy estaré con uno y mañana con otro, y que no volveré a estar con nadie en serio porque la vida en pareja es una mierda, porque todo se estropea, porque siempre te transformas en alguien que no quieres ser y yo quiero ser yo, sin nadie que me lo impida. Y le beso, le beso con deseo y con rabia, le beso con ganas, y te entierro bajo todos esos besos que consiguen que los nuestros no valgan nada. Y te imagino con otra y me da lo mismo. Ya no te quiero, ya no me importas, ya no eres nadie en mi vida.
La cabeza comienza a darme vueltas y ya no quiero estar con él, con ese desconocido. Odio que esas manos hayan tocado mi cuerpo y de repente siento mucho asco y tengo que salir corriendo.
Y aquí estoy, donde al principio, de rodillas. Veo mi móvil tirado en el suelo y sé que acabo de llamar a alguien, pero no recuerdo a quién. Miro hacia la entrada del bar, que da vueltas y más vueltas. El idiota ese del bar ni siquiera se ha molestado en seguirme. Y nos veo entrando juntos, hace un año. De la mano, riendo a carcajadas, como si nada pudiera cambiar nunca. Y lloro. Y vomito, y lloro. Y lloro y vomito, y me arrastro y me desespero, y no sé ni cómo estoy, solo me quiero morir.

Y se oye el motor de un coche, que se acerca, y que se para. Y el conductor se baja, y se oye: "Eva..." y esa voz, conozco esa voz. Y por un momento me ilusiono, y creo que has vuelto a buscarme. Pero esa voz... No eres tú. Es mi amigo Jaime, que viene a buscarme. "Vamos Eva, levántate" -dice, mientras me levanta. Y vomito de nuevo mientras me aguanta la frente. "Venga, vamos a mi casa. Y la próxima vez me llamas y nos emborrachamos juntos". Y me río. Y ya no me siento tan desgraciada. Y ya no me siento sola. Y aunque ahora esté hecha una mierda, sé que volveré a estar bien.