sábado, 16 de abril de 2016

LA CASA DE LOS AMORES IMPOSIBLES - Cristina López Barrio


“Clara Laguna es una hermosa adolescente de un pueblo castellano de principios del siglo XX. Cuando se enamora perdidamente de un hacendado andaluz, su madre, una hechicera tuerta, la previene de la maldición de las Laguna: están condenadas a sufrir el desamor. Así, el hacendado la abandona tras quedarse embarazada y Clara, ciega de rabia, abre un burdel en la casona roja, a las afueras del pueblo. Allí, da a luz a Manuela, una niña fea y marchita...


Una historia mágica y fascinante, llena de pasión, odio, venganza, amor y tragedia, en la línea de las grandes sagas familiares de la literatura. Un original estilo literario en el que el realismo mágico se torna castellano y la escritura derrocha imaginación y poesía en cada frase.”

El libro cayó en mis manos y la sinopsis me atrajo. Sin embargo, es un género con el que no me siento cómoda, no me convence, y aviso, porque lógicamente, y aunque haya aspectos analizados desde una perspectiva más objetiva, esto influye en el contenido de las próximas líneas.
En primer lugar, resaltar el amplio abanico generacional que abarca, que a mi modo ver, no permite profundizar en cada uno de los personajes lo suficiente; el paso de una generación a otra es demasiado rápido.  No llegas a encariñarte ni a detestar a los protagonistas lo suficiente. No llegas a vivir sus problemas, sus desgracias, como tuyas. Sus desgracias. Eso me lleva al siguiente punto: todo son vidas desgraciadas. Es difícil encontrar felicidad en ese libro. Hay trocitos desperdigados, pero sabe demasiado a poco.  Tanta tristeza, tanta tragedia… A mí modo de ver, le falta una buena dosis de momentos felices.

En relación con este aspecto pienso también que la autora no consigue transmitir las diferencias culturales, intelectuales, etc. de las diferentes épocas que recoge la novela. Desde que comienza la novela hasta que termina, en la época actual, no hay una descripción que recoja los grandes cambios que conseguirían que el lector se viera trasladado ya no al momento de cada personaje, porque de una generación a otra sería más difícil de hacer ver, pero sí creo que se tendría que percibir un gran cambio de la primera a la última, y desde mi punto de vista, no queda reflejado.
Por otro lado, esperaba magia, pero no tanta. Demasiadas intuiciones, premoniciones, fenómenos paranormales… Esa es la parte a la que me refería con que no es mi estilo de lectura. Pero esta parte, a gusto del consumidor. Habrá gente a la que le encante, aunque no sea mi caso.
Como historia, es entretenida y no es que enganche de una forma muy intensa,  pero sí apetece seguir leyendo para descubrir el destino de los protagonistas. Este es prácticamente el único punto positivo que destacaría de la novela.



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