domingo, 20 de marzo de 2016

MÚSICA PARA MIS OÍDOS




He estado enamorada muchas veces. Bueno, algunas. Otras quizá lo creí.
Sé lo que es amar y que esa persona te ame. Y también sé lo que es amar sin ser correspondido.
He sido feliz en muchos momentos. Feliz hasta rabiar. También he vivido muchos momentos tristes.
Mi vida a veces ha sido un castillo inquebrantable y otras, una torre de naipes en constante derrumbe. Por momentos, lo he tenido todo. Y nunca he podido decir: "no tengo nada".
Estoy rodeada de gente a la que quiero. De gente que me quiere. También he perdido a personas a las que he querido tanto... Y se tuvieron que ir
Resumo la vida en la suma de todo eso. Y hasta en la resta, porque todo suma.
No entiendo nada sin sentir, y entiendo todo sintiendo. Mi vida solo es sentimiento. Y estoy arriba o abajo, dependiendo del que me acompañe en cada momento.
Todo pasa, y mi memoria, que no hace bien su función, todo lo olvida. Eso es bueno, porque lo malo se aleja hasta que no se ve, pero es malo, porque lo bueno también.

Pero hoy, escuchando una canción, he sentido como se aceleraba mi corazón, y al cerrar los ojos, me he visto tumbada sobre una cama, hace años, pensando en ti. Y he sentido lo mismo que sentí en aquella cama. He sentido la angustia de estar atrapada y de no poder tenerte. He sentido tal tristeza que me he echado a llorar, y a los dos segundos, me he visto sonriendo al pensar cómo la música puede llegar tan dentro de mí como para hacerme recordar lo que el tiempo va enterrando con el paso de los años. Y he pensado en otras canciones que me han marcado, porque me han recordado a personas y a épocas cruciales en mi vida. Y me he dado cuenta de que amo la música por encima de todo; la música, que está siempre ahí, conmigo. La música, que cada día, me hace sentir y me recuerda quién soy.