miércoles, 12 de octubre de 2016

YO ELIJO


Yo elijo…  a quien se queda cada noche
Elijo a quien desnuda mis palabras
Elijo a quien soporta  con sus brazos
El peso de mis miedos y fantasmas

Elijo a quien bucea por mi cuerpo
Elijo a quien navega por mi alma
Elijo a quien abraza mi silencio
Y acuna con sus ojos mi mirada.

Falta, soledad, ausencia, frío.
Miedo, angustia, ansiedad,
Calma, ilusión, sed, esperanza.

Caos. Todo. Nada.

jueves, 25 de agosto de 2016

HOMBRES Y MUJERES (SIN VICEVERSA)




No quiero caer en tópicos ni en generalizaciones. No quiero ofender a nadie. Soy feminista, porque creo que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres (no entiendo como alguien puede defender lo contrario) pero no me dedico a criticar de forma compulsiva todo lo que considero injusto ni me siento gravemente ofendida con cada cosa que pasa a mi alrededor que supone alguna desigualdad.

Es difícil moverse en la sociedad, es difícil sacar conclusiones en general porque siempre va a haber algo que rompa la regla que quieres sacar. El entorno en que se mueve cada uno es determinante a la hora de ver el mundo, por lo que seguro que habrá gente que esté de acuerdo con lo que quiero expresar y gente que se moverá en otros ámbitos y que no se reconocerá en absoluto. Por suerte para mí, a pesar de que aún queda mucho por conseguir para que los derechos y las obligaciones sean los mismos para ambos sexos, vivo en una época y un mundo (el mío) en que la mujer no tiene que soportar una serie de desventajas, vejaciones y humillaciones que por desgracia tuvieron que soportar otras mujeres en otros tiempos, y tienen que soportar otras actualmente, por lo que la lucha por la búsqueda de lo justo no se convierte en una prioridad tan grande en mi vida cotidiana.

También tengo que decir que no tengo más conocimientos teóricos sobre el tema del que hablo que los que me ha dado mi día a día, lo que he visto y lo que veo a mi alrededor, las noticias que he leído… y mi propia experiencia.

sábado, 13 de agosto de 2016

SOLO AMIGOS

No hablo, no siento, no escucho ni padezco. Estoy tirada al lado de aquel bar, aquel al que solías llevarme, aquel al que te solía llevar. Acabo de vomitar a dos metros del contenedor, no he podido llegar a mi objetivo antes de soltar todo lo que llevaba dentro.
Sé que esto pasará, sé que eres un imbécil, que has dejado pasar la oportunidad de tu vida, de nuestra vida. Sé que te has cansado de mí, y lo peor es que siempre supe que lo harías. Sé que puedo vivir sin ti. Lo sé porque he vivido sin otros. Pero es que no quiero hacerlo. No quiero olvidar nuestros besos, nuestros "Te quiero y te querré siempre". Nuestras risas, nuestras locuras, nuestros lugares, nuestro bar. Y al fin y al cabo somos una pareja más. Una ex-pareja más. Todas han tenido sus besos, sus "Te quiero y te querré siempre", sus risas, sus locuras, sus lugares y su bar. Y su canción, y sus promesas, y sus verdades y sus mentiras.
Sé que no somos especiales, pero es que me da igual.
Hace dos meses que no te veo, que no sé nada de ti. Ni siquiera he intentado llamarte por teléfono. Sé que se acabo, sé que es el fin y que ya no hay marcha atrás, pero es que no quiero que se acabe.
Y sabía que era un error, sabía que no tenía que haber venido, sabía que no tenía que haber bebido, ni dejar al tío que me miraba que me invitara a una copa. Ni a dos. Y menos a tres. Y pese a todo, le he sonreído, mientras escuchaba nuestra música. Maldita música, que no me va a dejar olvidarte nunca. Y se acerca, y sonrío más, y me besa, y siento que el mundo es mío, y que no significas nada para mí, que soy libre, que puedo hacer lo que quiera, que no tendré que volver a soportar todas tus chorradas y gilipolleces, que hoy estaré con uno y mañana con otro, y que no volveré a estar con nadie en serio porque la vida en pareja es una mierda, porque todo se estropea, porque siempre te transformas en alguien que no quieres ser y yo quiero ser yo, sin nadie que me lo impida. Y le beso, le beso con deseo y con rabia, le beso con ganas, y te entierro bajo todos esos besos que consiguen que los nuestros no valgan nada. Y te imagino con otra y me da lo mismo. Ya no te quiero, ya no me importas, ya no eres nadie en mi vida.
La cabeza comienza a darme vueltas y ya no quiero estar con él, con ese desconocido. Odio que esas manos hayan tocado mi cuerpo y de repente siento mucho asco y tengo que salir corriendo.
Y aquí estoy, donde al principio, de rodillas. Veo mi móvil tirado en el suelo y sé que acabo de llamar a alguien, pero no recuerdo a quién. Miro hacia la entrada del bar, que da vueltas y más vueltas. El idiota ese del bar ni siquiera se ha molestado en seguirme. Y nos veo entrando juntos, hace un año. De la mano, riendo a carcajadas, como si nada pudiera cambiar nunca. Y lloro. Y vomito, y lloro. Y lloro y vomito, y me arrastro y me desespero, y no sé ni cómo estoy, solo me quiero morir.

Y se oye el motor de un coche, que se acerca, y que se para. Y el conductor se baja, y se oye: "Eva..." y esa voz, conozco esa voz. Y por un momento me ilusiono, y creo que has vuelto a buscarme. Pero esa voz... No eres tú. Es mi amigo Jaime, que viene a buscarme. "Vamos Eva, levántate" -dice, mientras me levanta. Y vomito de nuevo mientras me aguanta la frente. "Venga, vamos a mi casa. Y la próxima vez me llamas y nos emborrachamos juntos". Y me río. Y ya no me siento tan desgraciada. Y ya no me siento sola. Y aunque ahora esté hecha una mierda, sé que volveré a estar bien.

domingo, 31 de julio de 2016

DENTRO


Puedo cambiar mi forma de actuar. Puedo disimular. Puedo dejar de hacer. Puedo hacer. Pero no puedo cambiar lo que siento.
Puedo decir lo que quieres oír. Puedo callar lo que no te gusta escuchar. Pero eso no cambia mi forma de pensar.
Puedo reír cuando tengo ganas de llorar. Puedo engañarte, siempre que quiera. Pero yo nunca me voy a engañar.
Nunca he cerrado los ojos. Nunca los he querido cerrar. De hecho, quizá a veces necesitarían descansar. Pero no puedo, ni lo quiero evitar.
Sé lo que puedo y no puedo aceptar. Sé hasta dónde puedo llegar. Si llego, bien. Si no llego, siempre hay un puerta para escapar.

Pero nunca los voy a cerrar.

sábado, 14 de mayo de 2016

MORIR MAÑANA

Fue hace nada y fue hace un siglo. Lo dejé entrar en mi vida y poco a poco fue invadiendo todo mi espacio, hasta que me dejó reducida a nada. A nada que valiera la pena.

Solo yo tuve la culpa, no caben excusas. Pero también he de decir que prácticamente no tuve posibilidad de reacción. Cuando me quise dar cuenta, ya dominaba mi vida, y me sentía tan débil que era incapaz de sacarlo de allí. Se llevó cualquier atisbo de felicidad que hubiera estado conmigo, y me convirtió en nervios y ansiedad; en noches plagadas de horas sin dormir, sin otra cosa en que pensar ni que hacer, más que dejarme consumir por él. Él. El miedo.

Es difícil no acordarse de esa sensación de temblor constante. De que te hablen y no escuches, porque no puedes pensar más que en lo que te obsesiona. De soledad, porque al final te quedas solo, no porque los demás se vayan, que los hay que se van, sí. Pero también hay otros que se quedan. Aún así, te quedas solo, porque están, pero no te entienden. Y eso también se llama soledad.

Eres y no estás, o estás y no eres, no sé. Caes en picado. Y eres débil, cada vez más. Y él sabe aprovecharse de tu debilidad. Es un experto. Así que él sigue su camino, haciéndose cada vez más fuerte, mientras tú vas empequeñeciendo. Tanto, que parece que vayas a desaparecer.

Pero incluso cuando parece que no tienes fuerzas, siguen estando. Siempre queda algo de lo que fuiste una vez. De lo que eres, en realidad, aunque el miedo lo haya escondido. Y de una pequeña chispa puede nacer una hoguera, que crece y se propaga con más fuerza cada vez.

Esa chispa estaba dentro de mí, igual que el miedo. Pero le pudo. Le pudo el día que decidí sustituir el miedo a morir por la ilusión de vivir sin pensar en el mañana. El día que me di cuenta de que no podía controlar mi vida, ni saber qué me depararía el futuro. El día que decidí disfrutar de cada segundo sin más. El día que entendí que no era dueña de mi destino, pero sí de cómo afrontarlo. El día que dejé de preocuparme por morir mañana, porque ya, lo único que me importa es hoy.  

jueves, 28 de abril de 2016

FÁCIL ES COMPLICADO


Me miro por dentro y casi siempre me entiendo. Sé lo que quiero y cómo lo quiero. Tengo claros los valores que rigen mi vida, me muevo por sentimientos. Quiero cosas buenas para mí y para los demás. Quiero ser feliz, y que los demás lo sean. Con mis actos, busco mi interés sin perjudicar a los demás. No sé qué es la envidia; bueno, sí lo sé. Envidio situaciones en las que no me encuentro, envidio al que tiene cosas que a mí me faltan, y no hablo solo de lo material. Pero no le odio por ello, ni deseo robarle lo que por derecho le pertenece. Eso me enseñaron, o eso aprendí. De lo que hay, quiero mi parte, solo la mía.
No entiendo las guerras. No entiendo que el dinero valga más que las personas. No entiendo que el amor no triunfe porque se encuentre con barreras que nada tienen que ver con él. No entiendo que se odie a una chica guapa solo por serlo. No entiendo que las personas tengan que juzgar, en otro, hechos que no les afectan ni les importan. No entiendo que alguien valga más por ser de una raza o de otra. No entiendo que si yo he progresado en mi trabajo, tú tengas que venir a tratar de hundirme o a llevarte lo que es mío, ya sea por el sudor de mi frente o porque he tenido suerte. No entiendo que los padres compitan por la belleza e inteligencia de sus hijos. No entiendo que critiques mi forma de vestir o mi forma de expresarme. No entiendo que alguien tenga que opinar sobre la homosexualidad de otro. No entiendo que la ambición le esté ganando la partida a la búsqueda de la felicidad. No entiendo que el odio sea el motor que mueve el mundo. No entiendo por qué me alabas cuando estoy delante y me criticas a mis espaldas. No entiendo por qué te empeñas en hacer complicado lo que es fácil.

sábado, 16 de abril de 2016

LA CASA DE LOS AMORES IMPOSIBLES - Cristina López Barrio


“Clara Laguna es una hermosa adolescente de un pueblo castellano de principios del siglo XX. Cuando se enamora perdidamente de un hacendado andaluz, su madre, una hechicera tuerta, la previene de la maldición de las Laguna: están condenadas a sufrir el desamor. Así, el hacendado la abandona tras quedarse embarazada y Clara, ciega de rabia, abre un burdel en la casona roja, a las afueras del pueblo. Allí, da a luz a Manuela, una niña fea y marchita...


Una historia mágica y fascinante, llena de pasión, odio, venganza, amor y tragedia, en la línea de las grandes sagas familiares de la literatura. Un original estilo literario en el que el realismo mágico se torna castellano y la escritura derrocha imaginación y poesía en cada frase.”

El libro cayó en mis manos y la sinopsis me atrajo. Sin embargo, es un género con el que no me siento cómoda, no me convence, y aviso, porque lógicamente, y aunque haya aspectos analizados desde una perspectiva más objetiva, esto influye en el contenido de las próximas líneas.
En primer lugar, resaltar el amplio abanico generacional que abarca, que a mi modo ver, no permite profundizar en cada uno de los personajes lo suficiente; el paso de una generación a otra es demasiado rápido.  No llegas a encariñarte ni a detestar a los protagonistas lo suficiente. No llegas a vivir sus problemas, sus desgracias, como tuyas. Sus desgracias. Eso me lleva al siguiente punto: todo son vidas desgraciadas. Es difícil encontrar felicidad en ese libro. Hay trocitos desperdigados, pero sabe demasiado a poco.  Tanta tristeza, tanta tragedia… A mí modo de ver, le falta una buena dosis de momentos felices.

lunes, 4 de abril de 2016

NIÑO DE CUNA





Estaba dormida, y otra vez ese llanto...Ese llanto que no cesa, que no me deja vivir. Estoy cansada, agotada, y ya no me quedan fuerzas. Pero aun así, sé que debo levantarme y llegar hasta su lado. Sé que necesita mis brazos, que necesita mi cuerpo. Necesita mi calor. Y él es todo para mí. Iría hasta a los infiernos solo por estar con él.
Me incorporo, cruzo el estrecho pasillo y me acerco a su cunita, y le cojo entre mis brazos, y le siento, y siento el mundo a mis pies. Ya no llora, ahora sonríe. Me sonríe. Y solo por un instante, llego a sentirme feliz.
Y otra vez esos golpes en el pecho que me despiertan del todo. Y ahora ya no veo nada. Solo unos brazos vacíos. Siento frío, un frío helado, pero dentro, en el pecho. Siento náuseas. Y no me puedo mover.

domingo, 20 de marzo de 2016

MÚSICA PARA MIS OÍDOS




He estado enamorada muchas veces. Bueno, algunas. Otras quizá lo creí.
Sé lo que es amar y que esa persona te ame. Y también sé lo que es amar sin ser correspondido.
He sido feliz en muchos momentos. Feliz hasta rabiar. También he vivido muchos momentos tristes.
Mi vida a veces ha sido un castillo inquebrantable y otras, una torre de naipes en constante derrumbe. Por momentos, lo he tenido todo. Y nunca he podido decir: "no tengo nada".
Estoy rodeada de gente a la que quiero. De gente que me quiere. También he perdido a personas a las que he querido tanto... Y se tuvieron que ir
Resumo la vida en la suma de todo eso. Y hasta en la resta, porque todo suma.
No entiendo nada sin sentir, y entiendo todo sintiendo. Mi vida solo es sentimiento. Y estoy arriba o abajo, dependiendo del que me acompañe en cada momento.
Todo pasa, y mi memoria, que no hace bien su función, todo lo olvida. Eso es bueno, porque lo malo se aleja hasta que no se ve, pero es malo, porque lo bueno también.

Pero hoy, escuchando una canción, he sentido como se aceleraba mi corazón, y al cerrar los ojos, me he visto tumbada sobre una cama, hace años, pensando en ti. Y he sentido lo mismo que sentí en aquella cama. He sentido la angustia de estar atrapada y de no poder tenerte. He sentido tal tristeza que me he echado a llorar, y a los dos segundos, me he visto sonriendo al pensar cómo la música puede llegar tan dentro de mí como para hacerme recordar lo que el tiempo va enterrando con el paso de los años. Y he pensado en otras canciones que me han marcado, porque me han recordado a personas y a épocas cruciales en mi vida. Y me he dado cuenta de que amo la música por encima de todo; la música, que está siempre ahí, conmigo. La música, que cada día, me hace sentir y me recuerda quién soy.

lunes, 15 de febrero de 2016

DESCONOCIDOS


Cuando miro atrás ni siquiera lo recuerdo como algo distinto a un sueño. Sé que fue verdad, pero ¿acaso la realidad y la fantasía no pueden ser lo mismo en nuestra mente cuando la realidad es pasado? La realidad está sobrevalorada.

Di contigo por causalidad, como ocurren las mejores cosas.  Aunque no fue exactamente así, fuiste tú quien dio conmigo, pero eso ya qué más da.

Lo importante es que nos conocimos, aunque solo en la distancia. Nunca te vi ni te toqué, solo te escribí, y solo me escribiste. Pero aún así, nos conocimos mucho más de lo que se conoce mucha gente que tiene contacto diario, que han cruzado miles de palabras, que han compartido paseos, cenas y cines.

Porque tú y yo cenamos juntos sin haber cenado, paseamos juntos sin haber paseado y vimos películas juntos sin estarlo. Pero además hablamos desde nuestro interior, desde nuestro corazón, desde nuestros sentimientos y las profundidades de nuestro ser. Compartimos. Nos ayudamos. Nos sostuvimos. Quizá no nos conocimos de la forma , pero lo hicimos a un nivel más profundo.

Y confié en ti. Supe que jamás me harías daño intencionadamente, y que podía contar contigo. Te necesitaba. Y pensé: Si algún día necesito ayuda, él estará ahí por mí. Si algún día estoy triste, él me animará. Si algún día mi mundo se da la vuelta, tendré su hombro para llorar.