domingo, 3 de noviembre de 2013

LA LADRONA DE LIBROS - Markuz Zusak

"Érase una vez un pueblo donde las noches eras largas y la muerte contaba su propia historia...

Una novela preciosa, treméndamente humana y emocionante, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la II Guerra Mundial. Su nueva familia, gente sencilla y nada afecta al nazismo, le enseña a leer y, a través de los libros, Rudy logra distraerla durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que finalmente le salvará la vida."



Lo primero que llama la atención de la novela, es que el autor personifica a la muerte, que se encarga de narrar todo lo que va sucediendo. Narración singular con la que el protagonista logra absolutamente que dé la sensación de que no es un humano el que lo está contando.

La historia comienza cuando la muerte conoce a Liesel al ir a recoger a su hermano pequeño, que fallece de camino a una casa en la que la madre les iba a dejar por no poder hacerse cargo de ellos.

Finalmente, es Liesel la que se queda en aquella casa, sin comprender por qué se tiene que separar de su madre y sintiéndose sola en la vida. Por suerte para ella, en su padre adoptivo encuentra un verdadero padre, atento y cariñoso.

La historia se desarrolla en la Alemania previa a la segunda guerra mundial, y durante la misma. Me gustó la perspectiva de la visión de la guerra de un alemán, ya que quizá estamos más acostumbrados, o quizá sea mi experiencia, a verlo desde el punto de vista de los judíos y su sufrimiento, que por supuesto por norma general es mucho más atroz que el que haya podido vivir cualquier alemán. Pero también hay otra parte que sufre las consecuencias de vivir en la Alemania opresora y nazi, sobre todo cuando no estás de acuerdo con la ideología impuesta y no te queda otro remedio que bajar la cabeza y acatar las órdenes, porque te juegas la vida. Y el hambre. Y la miseria.

La novela describe situaciones que provocan sentimientos de dolor y tristeza, consigue arrastrar al lector a la vida de esa niña que sufre las penurias con las que la vida la ha castigado, y que encuentra consuelo en los libros, en su familia y su mejor amigo, Rudy.

También me ha gustado la crudeza que retrata, y no porque utilice un lenguaje emotivo o sentimentalista, o describa situaciones buscando la lágrima fácil, sino por cómo se van relatando los acontecimientos. De pequeños detalles se intuye el drama que subyace a la vida de la protagonista y todos los que la rodean. A ello contribuye que sea la muerte la que, al encontrar el libro en el que Liesel, vaya contando

lo que en él la protagonista relata, porque al tiempo que cuenta su historia va dando pinceladas de los horrores con los que se fue encontrando como consecuencia de aquella guerra.

A mí desde luego me ha gustado, por su originalidad, porque he logrado "ver" a los personajes, porque he sufrido por la protagonista, porque me ha aportado una nueva perspectiva histórica y porque después de leerlo, se me han quedado ciertas imágenes grabadas en la retina. Lo recomiendo.

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