domingo, 17 de marzo de 2013

NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS

Fue una de esas lecciones que le enseñó la vida. Una de las tantas que aún le quedan por aprender.

Es curiosa, inquieta e impaciente, y no le gusta dar nada por sentado. Quizá su actitud ante la vida esté equivocada, pero Cris prefiere dejar una puerta abierta por si la vida la quiere sorprender. Y lo hace.

Cuando era pequeña, y después adolescente, creía en las verdades absolutas.Estaba convencida de que las palabras tenían un solo significado, de que los colores estaban perfectamente definidos. Creía en la realidad que le contaban y daba a las cosas el significado que con una sola mirada desprendían. Sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal. Juzgaba las acciones de los otros desde una óptica, la única óptica: la suya.

Pero esta perspectiva no tardó en cambiar, y cuanto más tiempo pasa, más relativo le parece todo.

Lo que nunca olvidará será cómo se dio cuenta, cómo aquel día captó e interiorizó, de forma clara, algo que ya daba vueltas en su cabeza desde hace tiempo.


Había quedado con su amiga Lara, que aquel día parecía especialmente preocupada. A los pocos minutos de verse, Lara le contó el motivo de su preocupación: hacía una semana que le tenía que haber venido la regla, y pensaba que era posible que se hubiera quedado embarazada. Lara tenía 19 años, como Cris, y llevaba dos meses con aquel chico, quien por cierto, pronto desaparecería de su vida, aunque entonces no lo sabía.

Lara, defensora a ultranza de la vida y detractora radical del aborto. A lo largo de todas aquellas conversaciones que habían compartido, nunca había dejado la más mínima posibilidad de duda respecto a su postura acerca de ese tema. "NUNCA abortaría, NUNCA lo haría". Una semana de retraso fue suficiente para hacerle cambiar de opinión.

Cris apoyó a su amiga y no le reprochó nada, pero ese día creció un poco. Se dio cuenta de la facilidad con la que se emiten opiniones, tan infundadas, que basta con una duda razonable para cambiar de opinión. Basta con que le pasen a uno mismo, y no a otro, para que todo cambie.

Ella lo vio, y su amiga, no fue capaz. Unos días más tarde, Lara comprobó para su tranquilidad que no estaba embarazada, y sí, su opinión respecto a este tema cambió, pero no su actitud ante la vida. Cuando ocurre algo que no se corresponde con sus esquemas, juzga. Cuando es Cris quien no lo entiende, piensa que probablemente hay variables que ella es incapaz de ver o comprender, y no juzga, solo escucha y trata de ayudar.

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